Las Cosas De La Vida
Herma….:
No sé si sabes que durante casi toda mi niñez (por no decir que toda mi niñez), me la jugué porque decidieras conocerme, esperando cada navidad que recibieras mis regalos y soñando que para tus cumpleaños te gustase lo que elegía para ti… no obstante, los recibía de vuelta el mismo día, con las palabras que mi papá inventaba (lo agradece pero no lo quiso ver, PERO HIJA LO AGRADECIO) y ese “gracias” inventado, me animaba a comprar algo mejor para el otro año y un papel de envolver mucho más lindo… así fueron muchos años de los cuales espere verte, y a favor a la verdad digo que jamás espere que me saludaras, mucho menos espere a que me llamaras para mi cumpleaños y nunca estuvo en mi mente que fueras como yo contigo… sólo espere conocerte.
Dentro de los años que vinieron luego de alejarme del papá, seguías en mi mente, oraba porque la vida contigo fuera noble y caritativa, que
Llegó el momento en el que el abuelo le toco morir y pesé a las malas relaciones que en ese entonces existían con el papá, no podía dejar de estar en la despedida de alguien con quien viví aproximadamente 6 años y que era el papá de quien me dio el 50% de mis genes y mi primer apellido… esa fue la segunda vez que te vi, la primera fue el 3 de noviembre del año 2001, un día antes de que mi vida cambiará en una manera inesperada… esa segunda vez que te ví, estaba tan llena de sentimientos que me pegue mirando a Rafa y a ti, aunque no fue de la manera que soñé conocerte todos aquellos años donde luche por tenerte en mi vida…
Pasaron los años y mi mente ya olvidaba la posibilidad de que la vida me sorprendiera con lo que tanto espere, como no es novedad a esta altura de lo que relato, seguías en mi mente pero en menos intensidad, ya mis preocupaciones eran otras y mis metas eran un poco mas alcanzables, perdí por completo la esperanza de conocerte y comprendí que tal como tu hacías tu vida yo debía construir la mía…
Hace algún tiempo Carolina, mi hermana, tu hermana… nuestra hermana, se enfermo muy feo, fueron meses largos de una espera atroz en donde teníamos solo la certeza de lo que tenía y del tratamiento, exámenes constantes, médicos semanales y por supuesto frente a esto, ya sólo oraba por ella, porque saliera bien y pedía por todos mi seres queridos en general, no por ti en especial y no por un cuento de recelo o resentimiento, sino que por la preocupación era netamente mi hermana y su pronta recuperación.
Hace tres días ella iba entrando a pabellón y sentí que era necesario que el papá se enterará de lo estaba pasando, ya que pese a todo sigue siendo “papá”… y fue hermoso sentir su preocupación por mi hermana en el ámbito salud y por mi en el aspecto de soledad, me reiteraba que el estaba disponible en cualquier momento para mi y que lo único que me pedía era que no me sintiera sola.
Me sorprendió que al final del día me dijera que querías ir a verla, ya que tu constante negativa al conocernos me hizo pensar que sería por siempre, aunque no me ilusione, vinieron a mi esos días en que me vestía hermosa porque el papá decía que era el día en que nos conoceríamos y nunca llegabas… Ayer por la mañana me llamo diciendo que iba en camino y se juntaría contigo, mi estomago era un festival de mariposas, volví a a ver al papá después de dos años y te conocería, pero no dejaba de pensar en que podía ser una más de las mil veces que me dijo que pasaría y no era verdad…
Te reconocí de lejos (pese a que pensé que no te reconocería nunca), mi mirada se fijo en ti inevitablemente, tu mirada fue dura pero tierna, me abrazaste y el silencio reino entre los tres… no pedía más, eran 22 años sin hablarnos…
No sé si te vuelva a ver, no tengo idea si la vida nos vuelva a juntar, creo que ya estamos lo suficientemente grandes para nosotras decidir como reaccionar, ya no soy la niña que sueña ni espera algo de ti y tu sigues siendo la mujer que vivió muy bien sin saber de mi… no miento si digo que me encantaría poder conocerte más, aprovecharte más, llevarte en mi vida… pero eso depende de las dos, más de ti que de mi… ya soy feliz porque te conocí, converse contigo, sentí tu cariño, preocupación, apoyo y comprensión… almorcé contigo, y fue un día hermoso… no sé si se volverá a repetir pero doy gracias a la vida porque hay algo menos por cumplir y porque me hizo feliz al sentirte a mi lado…
Ahora volvemos a la rutina, orare por la salud de mi hermana que sigue siendo lo que más me preocupa, pero tu sigue en mis oraciones, como siempre, desde que aprendí a rezar, tu nombre esta en ellas… desde que Loreto nació también lo esta, el Rafa siempre ha estado y desde que supe que fui tía por su lado, Valentina esta en ellas…
Gracias por la posibilidad de darme unas horas de verte como hermana…


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